Como Edipo
"Fue terrible de ver lo que siguió: arrancó los dorados broches de su vestido con los que se adornaba y, alzándolos, se golpeó con ellos las cuencas de los ojos, al tiempo que decía cosas como éstas: que no lo verían a él, ni los males que había padecido, ni los horrores que había cometido, sino que estarían en la oscuridad el resto del tiempo para no ver a los que no debía y no conocer a los que deseaba.
Haciendo tales imprecaciones una y otra vez -que no una sola-, se iba golpeando los ojos con los broches. Las pupilas ensangrentadas teñían las mejillas y no destilaban gotas chorreantes de sangre, sino que todo se mojaba con una negra lluvia y granizada de sangre.
(...) Su legendaria felicidad anterior era entonces una felicidad en el verdadero sentido; pero ahora, en el momento presente, es llanto, infortunio, muerte, ignominia y, de todos los pesares que tienen nombre, ninguno falta".
Edipo Rey, de Sófocles.
En la magna obra de Sófocles vemos como el protagonista termina horrorizado por el fausto destino...¿Cuán distante es Edipo del hombre actual?

Un mundo donde lo cierto es incierto, donde los viejos esquemas caen; un mundo donde lo más íntimo de las relaciones humanas, la familia, cada día se desintegra por el efecto de la TV, modos de vida pasajeros y vida humana.
Este último tiempo, el hombre se ha apegado a dos sistemas: uno basado en la plenitud y maximización del individuo en cuanto a su desarrollo económico, y otro, donde la plenitud se alcanza con la exaltación de una supraestructura estatal.
Por suerte, un sistema ha parecido esfumarse un tanto. Sólo un tanto, ya que vemos tristemente como este sistema, el socialista, logra subsistir.
Así, en Cuba, los pobres caribeños pasan sus tardes bebiendo, tratando de buscar en el alcohol, un escape, un minuto de libertad, un escape de la miseria espiritual, y porque no, material por la que pasan.Qué decir de China. La China que cambió el Palacio Prohibido por la "libertad" prohibida, por la "vida" prohibida.
Aún cuando son pocos los países que continuan con tal inhumano descalabro, el Capitalismo, el sistema que "ha ganado", no se queda atrás en inhumanidad.
Las modas han masificado y embrutecido al hombre. Nuestra irrepetibilidad, espontaneidad y riqueza como individuo, se ha opacado por las modas y estilos, siendo los hombres como un rebaño de ovejas... camino al matadero.
Han sido estas modas las que han degradado al hombre.
Así por ejemplo, en la música, si es que se le puede llamar música, los jóvenes, nuestro porvenir, ve en la mujer un objeto sexual, sigue a un drogadicto rockero o le rinde homenaje a un tipo que se cree "más grande que Jesucristo".
El Capitalismo ha masificado al individuo. Pero también hay que decir que ha engendrado en el hombre un profundo egoísmo.

Quizás, este egoísmo sea producto de dicha masificación. El hombre en la búsqueda de la felicidad, y producto de la ignorancia, ha fijado en en la concreción de lo personal (cuán egoísta!) en ser feliz, olvidando que esta sólo se alcanza en relación al prójimo.
Hoy, Tiranías y Democracias se hacen acreedoras del bien. En nombre de la Democracia se emprenden guerras (nombre suave para una matanza) contra el mal.
Las Democracias, bajo el alero del progresismo y la tolerancia, sólo nos afixian más, coartando nuestra libertad y espiritualidad, viéndose pront, la verdadera cara de este sistema.
La ignorancia, legitimada por la burda mayoría, se hace presente, siendo manejada siniestramente por doctrinas que sólo pretenden instaurar la dictadura del relativismo.
"Hay diversas verdades", "Marchas del orgullo" o "Loveparade", son sólo la el comienzo del infierno.
Hoy es el aborto terapéutico ( que no tiene nada de terapéutico)... mañana serán matanzas de millares de inocentes en nombre de la determinación y libertad de la "madre"Hoy, los homosexuales adquieren Derechos Civiles... mañana, nuestra subsistencia y el verdadero sentido del amor, se verán seriamente comprometidos.
AYER, EDIPO SE HORRORIZABA DE SU SUERTE, HOY, EL HOMBRE NI SIQUIERA TIENE OJOS QUE LASTIMARSE, PORQUE NO VE LO QUE HA DE VENIR.
By Diego.



